Soy de la época: de la 2ª guerra mundial
Gustos y preferencias: Lo que más descanso me da a nivel mental es trabajar en el jardín atender mi pasto, atender las flores y por otro lado trabajar con las abejas; también el bordado.
Soy: muy estructurada / emprendedora / incansable / comprometida en la defensa de los derechos de las personas / juguetona / sensible / típica girl scout: siempre lista, para un problema o una diversión / siempre tengo proyectos.
Lección: No acabamos de aprender a ser realmente humanos porque a partir de sistema actual, centrado en tener y poder para dominar a la gente, se nos ha instalado el miedo a ser libres en las decisiones, incluidas las personales.
Mujeres significativas: Abuela. Madre. Tía Alieda. Otra tía. Esther Sáinz Moore Sanz. Madre adoptiva. Srta.Zwart, maestra de 4º grado.
RECUERDOS
Cuando nacieron mis hermanas mellizas en el 41, yo era chiquititita, tenía 3 años y en ese tiempo se acostumbraba todos los partos en la casa. Me llamaron para que fuera a conocer a mis hermanas y en el momento que estoy con mi mamá y sus dos bebés, veo caer un avión encendido. Esa imagen la tengo así. Así! Recuerdo muchas otras cuestiones, como la alarma del ataque aéreo en mitad de la noche y que tenías que ir aun búnker para esconderte.
EL PERONISMO HOLANDES
En el 51 la república Argentina bajo el liderazgo del excelentísimo señor General Juan Domingo Perón, mandó a hacer no sé cuantos trenes en Holanda, que hasta el día de hoy se llaman los coches holandeses. La fábrica de esos trenes estaba en mi ciudad natal, a pocas cuadras de casa. Las familias argentinas que fueron, los ingenieros que el ferrocarril mandaba para hacer el control de la construcción de semejante cantidad de trenes, vivieron casi en la misma cuadra de mi casa. Tenían ellos 3 niños. Eran tres familias. Nosotros éramos una tribu de 11.
Esto fue memorable, un 23 o 24 de mayo, estaba yo jugando al fútbol con mis hermanos frente a mi casa y como se supone que las mujeres no debían correr yo siempre estaba en el gol, atajando pelotazos. Entonces aparecen estos tres niños con los que no podíamos entendernos, pero ellos decían, fútbol y se metieron a jugar. Jugaban bien, todo el mundo contento y yo atajándolos.
Al día siguiente era 25 de mayo y ellos tenía una fiesta, yo pensé que era un cumpleaños; nos vinieron a buscar a todos a que fuéramos a celebrar. No entendíamos nada pero lo que vimos eran empanadas, que no sabíamos qué eran, una carne preparada como arrollado de no sé dónde. Una cantidad de comida impresionante, y más que nada ¡Coca Cola! que en mi casa no podíamos comprar porque éramos muchísimos. Entonces nos invitaron a comer y nosotros chochos. El día siguiente era el cumpleaños de mi mamá que es LA fiesta, y de mi hermano Roberto. Los chichos argentinos, ni lerdos ni perezosos vieron desde afuera que teníamos una mesa puesta y mucha comida, y no hubo quién les pudiera decir que no podían entrar. Entonces mi hermano se había vestido de Chaplin. Entonces los chicos empezaron: ¡Chaplin! ¡Chaplin!, y se metieron en la casa.
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